La niña del secuestro


Una menor de diez años denunció ante nuestro medio que el pasado 25 de noviembre fue raptada por un sujeto encapuchado a las afueras del local “Cuna más”, cerca del colegio Fe y Alegría, en el sector Ramón Castilla -parte alta de Paita-. Según trascendió, la niña – a quien llamaremos Antonia – manifestó que cuando salió a cumplir un encargo de su madre, ésta fue interceptada por una mototaxi color amarillo con verde.

“Cuando salí, en la esquina de la cuna más, una moto amarilla con verde se puso adelante mío […], bajó un hombre encapuchado, zapatillas negras, pantalón jean y polo negro. Su cara estaba cubierta, me agarro, puso su mano en mi boca y me desmaye”, señala Antonia.

La madre de la menor, a quien también -protegeremos su identidad-, comentó que cuando su hija no regresaba a su casa con el mandado encomendado, ésta salió en su búsqueda sin rastro alguno.
“Cuando no me di cuenta que no regresaba, salí a buscarla. Preguntaba a todos y nadie sabía de nada”, explica la progenitora a nuestro medio.

Por su parte,  Antonia cuenta que después de su desmayo despertó asustada y mareada en la bajada al TPE -Terminal Portuario Eurandinos-. “Cuando desperté, estaba en el asiento trasero de la moto. El hombre seguía encapuchado. El lugar era solitario, no había nadie. Entonces me tiré, caí tambaleando al suelo de piedras. El secuestrador no se dio cuenta. Luego me eché a correr, y llegue hasta la EPS Grau, cuando corría lo único que pensaba mientras lo hacía es que me volvería a agarrar”, señala asustada la menor.

Después de llegar al lugar, Antonia recuerda que dos señoritas se acercaron a ver que le había pasado, ésta les contó y luego la llevaron a la comisaría de la parte baja. En el lugar llamaron a sus padres y la interrogaron para saber más de los hechos. 

Antonia -la menor secuestrada- comenta seguir asustada tras haber pasado una semana de ocurrido este incidente. “Hasta ahora sigo asustada, no puedo salir de mi casa por el temor de volver a ser secuestrada. Tengo miedo que me vuelvan agarrar”, cuenta Antonia. 


Esta amarga experiencia ha llevado a Antonia -con tan solo diez años- a recomendar a los padres a que no dejen solos a sus hijos. “Observen a los niños, sobre todo a los más chiquitos”, finalizó. 

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